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San
José Obrero 1. Fiesta de la Iglesia. En 1955 el Papa Pío XII instituyó la fiesta de San José Obrero, ofreciendo de este modo un modelo y protector a los trabajadores y trabajadoras cristianas. A la luz del evangelio recordamos a José como el hombre justo y silencioso. Con esto podemos pensar en el sentido fundamental de nuestra escucha –para eso es el silencio- y comunión con la voluntad de Dios. 2. Valor del Trabajo. De acuerdo a las enseñanazas de la Iglesia hemos de tener presente que el trabajo humano se ha de realizar en orden a nuestra dignidad. Es decir, ha de ser un medio para hacernos más persona, más gente. Allí ejercitamos nuestros talentos y cualidades personales, aprendemos de los demás, pulimos lo nuestro en el cumplimiento de nuestras tareas concretas. Allí ha de resplandecer la luz de nuestro ser cristiano, allí ha de expresarse nuestro amor solidario, servicial, nuestra bondad, paciencia, comprensión, nuestra fe, nuestra alegría, nuestra esperanza, nuestra justicia, nuestra paz…Allí hemos de hacer presente y expandir el reino de Dios, allí hemos de ser testigos de nuestro amado hermano y Salvador Jesucristo por la gracia de su Santo Espíritu. 3. Proyección familiar. Todo lo anterior está profundamente relacionado con la vida familiar. En nuestra realidad actual, sabemos que hay que trabajar duro para atender las necesidades materiales básicas del hogar. Recordando a San José, es importante tener presente que más que tu aporte económico fruto de tu esfuerzo, lo más valioso que ofreces a tu familia es tu persona, tu amor, tu escucha, tus palabras, tu presencia, tu paz…no es noticia que muchas veces debido al exceso del trabajo, no tenemos tiempo para la familia, para esos momentos tan vitales de ternura, de apoyo mutuo, de atención responsable y amorosa de las dificultades y cada momento importante (cumpleaños, escuela, etc). 4. 1o. de Mayo, fiesta obrera. Finalmente quisieramos recordar el valor del 1o. de Mayo para los trabajadores latinoamericanos, en términos de la lucha por la dignidad y derechos que se han defendido muchas veces a alto costo. La Iglesia está consciente y sensible a los abusos históricos en las relaciones laborales. De este modo tengamos presente en este mes de San José Obrero y de Nuestra madre María, el deseo de un mundo donde la actividad y las relaciones laborales, se encaminen por vías de respeto de la persona, de su dignidad. Que redunden en vida familiar cristiana y que nosotros en la Iglesia seamos constructores activos con nuestra oración y compromiso de realidades más humanas, más en sintonía con el Plan de nuestro Dios. Que Nuestro Protector y modelo San José nos ayude a tener una meditación silenciosa sobre estas cuestiones y que se reorienten si es necesario, nuestras actitudes y prioridades en nuestro trabajo, familia y sociedad. San José Obrero, carpintero de Nazaret, Protector de la Sagrada familia, ruega por nosotros. |
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