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Sagrado
Corazón de Jesús:
Llamado a la Compasión
Hno. Alexis Zúniga, S.T.
June 2000
- Momento
para meditar y agradecer la hermosura del Amor Misericordioso en
nuestras vidas.
El
viernes posterior al Segundo Domingo después de Pentecostés (30 de
junio), celebramos en la Iglesia la solemnidad del Sagrado Corazón
de Jesús. En esta solemnidad contemplamos, celebramos y damos
gracias a Dios por su Amor encarnado que nos amó hasta el extremo,
hasta la sangre, hasta la cruz. . . Hablamos así de nuestro amado
Jesús, de su vida entera queque brotó del tesoro de su amante y
obediente corazón. En los Evangelios apreciamos ese torrente de
amor compasivo que se expresó en cada gesto tierno y muchas veces
escandaloso, frente a las distintas formas de miseria humana. Amor
que dio vista, oído, sanción, restituyó la vida, multiplicó los
panes, que compartió amistosamente con los pecadores. . .
Sin
duda alguna, vale la pena orar al mismo Espíritu que lo condujo,
para contemplar, agradecer y canalizar en nuestros corazones, tan
grande amor, que ha continuado presente, activo y siempre hermoso a
través de nuestra doliente historia.
- Intimidad
de vida, profundización del misterio.
Pero
es en la realidad y en la intensidad de nuestras experiencias de
sufrimiento, en el límite de la angustia cuando hemos acudido a Él.
Es en estos momentos cuando apreciamos claramente su santa y
maravillosa compasión. Sería buen ejercicio en este mes de junio,
compartir con nuestros hermanos y hermanas en la fe—sin excluir la
familia carnal—esas vivencias especiales de la misericordia del Señor
en nuestras vidas y en la del mundo, para profundizar el misterio de
su Amor.
- Llamado
a la Compasión. Testigos de la compasión encarnada.
Como
cristianos y cristianas, nos toca tener presente en nuestra mente y
corazón, manos y piernas, que como Iglesia somos la continuación
de la compasión de Dios encarnada en la historia. Historia
personal, familiar, social y de toda la humanidad. Nuestro amor es
un amor que se da, que actúa a través de obras (Mt, 25, 31-46).
Que la tentación de la eficiencia y productividad, no dejen a un
lado al prójimo que se encuentra doliente en el camino de cada día.
Por supuesto, el amor cristiano des-acomoda, es un amor que entra en
conflicto con los valores egoístas y cómodos de nuestro ambiente.
- Compasión
globalizada.
Oremos
en especial al Sagrado Corazón por nuestros hermanos en Etiopía,
en Colombia, en todo lugar de violencia y de agonía. Que la compasión
se globalice, que nuestras nuevas generaciones no sean ciegas al
dolor del mundo, especialmente a la situación de nuestros paisanos
que padecen en el sur de la pobreza. ¡Misericordia quiero no
sacrificios, dice el Señor! (Os, 6,6)
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